21 de Marzo, Día Mundial de la Poesía
caminante, no hay camino, se hace camino al andar.”
— Antonio Machado
Hoy, en el Día Mundial de la Poesía, no puedo evitar pensar que viajar en furgo tiene algo de poesía.
Porque la poesía, como el camino, tampoco se explica del todo.
Se siente.
La poesía no necesita grandes palabras.
Necesita verdad.
Y quizá por eso sigue siendo importante.
Porque en un mundo que corre, que consume rápido y olvida aún más rápido, la poesía nos obliga a parar.
A mirar.
A sentir.
A recordar.
Viajar así —sin rumbo fijo, sin más objetivo que el propio camino— es también una forma de escribir. No con tinta, sino con experiencias. No en papel, sino en la memoria.
Cada curva es un verso.
Cada parada, una estrofa.
Cada lugar, una palabra que se queda.
Y aunque hoy la información esté al alcance de todos, aunque todo parezca ya contado, la poesía sigue teniendo un lugar que nadie puede ocupar.
Porque nadie siente igual.
Porque nadie mira igual.
Porque nadie escribe igual.
Por eso es importante seguir escribiéndola.
Seguir leyéndola.
Seguir dejando que exista.
Porque mientras haya alguien que se detenga a mirar un camino rodeado de árboles…
y sienta algo difícil de explicar…
la poesía seguirá viva.
Y nosotros, de alguna manera, también.

Comentarios
Publicar un comentario