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21 de Marzo, Día Mundial de la Poesía

“Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar.” — Antonio Machado Hoy, en el Día Mundial de la Poesía, no puedo evitar pensar que viajar en furgo tiene algo de poesía. Porque la poesía, como el camino, tampoco se explica del todo. Se siente. La poesía no necesita grandes palabras. Necesita verdad. Y quizá por eso sigue siendo importante. Porque en un mundo que corre, que consume rápido y olvida aún más rápido, la poesía nos obliga a parar. A mirar. A sentir. A recordar. Viajar así —sin rumbo fijo, sin más objetivo que el propio camino— es también una forma de escribir. No con tinta, sino con experiencias. No en papel, sino en la memoria. Cada curva es un verso. Cada parada, una estrofa. Cada lugar, una palabra que se queda. Y aunque hoy la información esté al alcance de todos, aunque todo parezca ya contado, la poesía sigue teniendo un lugar que nadie puede ocupar. Porque nadie siente igual. Porque nadie mira igual. Porque nadie es...

Mirador de las cascadas del Gándara

Hola furgoneter@s, hoy nos vamos con la furgo a conocer el mirador de las cascadas del Gándara.

Es un mirador precioso suspendido en el aire, construido sobre una estructura metálica con barandilla de cristal. El suelo también es de rejilla para poder ver mejor el vacio bajo tus pies, así que si tienes un poco de vértigo no te lo recomiendo, te puedes quedar a un ladito contemplando el paisaje.

Desde esa posición se pueden ver las espectaculares cascadas que dependiendo de las lluvias y de la época del año llevarán más o menos agua. Y al fondo el Valle de Soba.

"Cuenta la leyenda, ( y es que a mi me encantan las leyendas ) que hace muchos años dos jóvenes se enamoraron perdidamente. El era un pastor al que pretendía una anjana y ella la hija de un noble al que no le gustaba el jóven. Ambos decidieron unirse para evitar esa unión y la ajana usó sus poderes para separar a los jóvenes encerrándolos de por vida en dos cuevas separadas una a cada lado de la montaña.

Pero al día siguiente vió con asombro como de las cuevas brotaba agua en forma de rio que caía valle abajo uniéndose al final en uno solo. La ajana de dió cuenta de que en vez de separarlos lo que había conseguido era unirlos aún más y para corregir su error intentó remontar el rio para liberar a los jóvenes pero resbaló cayendo en las aguas y ahogándose en las lágrimas de los enamorados."

Después de este momento mitológico, deciros también que al lado del mirador hay una zona de picnic con barbacoas, mesas y fuentes y que estuvimos allí comiendo rodeados de vacas y con un verde intenso, un silencio y una paz difíciles de olvidar.

Porque cuando viajamos lo importante no es tanto lo que vemos sino lo que sentimos al verlo.



















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