Ir al contenido principal

Destacados

21 de Marzo, Día Mundial de la Poesía

“Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar.” — Antonio Machado Hoy, en el Día Mundial de la Poesía, no puedo evitar pensar que viajar en furgo tiene algo de poesía. Porque la poesía, como el camino, tampoco se explica del todo. Se siente. La poesía no necesita grandes palabras. Necesita verdad. Y quizá por eso sigue siendo importante. Porque en un mundo que corre, que consume rápido y olvida aún más rápido, la poesía nos obliga a parar. A mirar. A sentir. A recordar. Viajar así —sin rumbo fijo, sin más objetivo que el propio camino— es también una forma de escribir. No con tinta, sino con experiencias. No en papel, sino en la memoria. Cada curva es un verso. Cada parada, una estrofa. Cada lugar, una palabra que se queda. Y aunque hoy la información esté al alcance de todos, aunque todo parezca ya contado, la poesía sigue teniendo un lugar que nadie puede ocupar. Porque nadie siente igual. Porque nadie mira igual. Porque nadie es...

Lisboa exprés

 Nuestra visita a Lisboa fue una visita exprés, tan exprés que solo duró mediodía, pero es que estando tan cerca no podíamos pasar de largo sin por lo menos entrar a ver un trocito representativo de la ciudad con la promesa eso si, de volver con más tiempo y disfrutarla en condiciones.

Y es que lo bueno de viajar en furgo es precisamente la libertad que te da de improvisar y cambiar de ruta o la duración de los días que vas a dedicar a ver un sitio u otro.

Veníamos de Huelva donde ya estuvimos un día más de lo previsto pero bien merecía la pena ya que hacía cuatro años que no veíamos a mis cuñados y disfrutamos muchísimo estando con ellos.

Por cierto durante esos días estuvimos durmiendo en el área de Gibraleón, no es el sitio más bonito del mundo pero es seguro, cumple su función y siempre hay que agradecer a los ayuntamientos estos servicios gratuitos y a ser posible hacer algo de gasto en el pueblo.

Bueno pues a lo que iba, después de salir de Huelva, fuimos recorriendo tranquilamente el Algarve y por eso decidimos dejar Lisboa para otra ocasión porque se nos acababan ya los días de vacaciones y veíamos que no iba a poder ser. Pero al final nos dió un subidón y no nos pudimos resistir.


Puente 25 de Abril

Debe de ser uno de los puentes más fotografiados y si verlo a través del objetivo de una cámara tiene su encanto, atravesarlo en coche impresiona, no solo por la cantidad de tráfico que tiene, sino por el increíble ruido que se oye al cruzar su estructura de acero, que si además coincide con que en ese momento el tren que circula justo por debajo pasa, el ruido aún es mucho mayor.




No es el tranvía 28 que dicen que es el típico de Lisboa, pero a mi me hizo la misma ilusión verlo circular, es más grité tan fuerte: ¡¡¡¡ un tranvíaaaa!!!! que mi marido creyó que íbamos a chocar con él o algo así. Casi me mata.


Monumento  a los Descubrimientos

Con 52 metros de altura , en forma de punta de carabela y 32 esculturas de personajes que han formado parte de la historia de Portugal. El rio Tajo a sus pies. Impresionante. 




Con el mundo a nuestros pies....


...pero sin olvidar nunca de donde venimos.




Torre de Belem

Al verla tuve la sensación de que surgía del mar, como si de repente acabara de aparecer al bajar la marea.
 Mientras en las escalinatas de un pequeño anfiteatro, alguien tocaba el violín con la gente en absoluto silencio. Sin palabras.

Volveremos, estoy segura porque el encanto de Lisboa nos ha cautivado.




Comentarios

Entradas populares